lunes, 22 de junio de 2009

Chinchilla de Montearagón.
Jura de los Fueros.
1488 / 2009
El regreso del Marqués de Villena.

¿Qué periodo estamos recreando?

Recreamos el siglo XV, casi XVI. Estamos al final de la Edad Media cuando las reinas indiscutibles del armamento eran la espada larga, y la armadura.
Los guerreros musulmanes no se diferencian demasiado de los cristianos, excepto en los turbantes y en que usan escudos redondos. También usarían adargas (escudos en forma de corazón), pero no los usaremos nosotros hoy.

¿Qué fuerzas se van a encontrar?

Por un lado, los mercenarios o rufianes, antiguos soldados de las huestes del derrotado Marqués de Villena, llamados pachequistas, con ballestas, lanzas, espadas de una mano y escudos, apoyados por soldados musulmanes huídos del reino de Murcia y, en especial de la ciudad de Vera al ser conquistada por los reyes Ysabel y Fernando. El personaje que los manda podría ser uno de los principales capitanes del ejército pachequista, incluso el propio Marqués de Villena, que fue el Señor de Chinchilla hasta que Ysabel de Castilla tomó su fortaleza.

En el otro bando, además del populacho que simplemente peleará por defender su vida, su familia y su tierra, veremos a miembros de la Santa Hermandad y a caballeros de la Orden de Santiago, que tuvo en Albacete dos encomiendas, Yeste y Socovos, y que luchó al lado de los reyes, Ysabel y Fernando en la Reconquista.


LA ESCARAMUZA.

En el medievo era algo muy habitual que los soldados de ejércitos derrotados, o simplemente desertores, sin importan si eran cristianos o musulmanes, se formaran en cuadrillas de mercenarios o bandoleros, que se ponían al servicio del que mejor postor.

Una de sus prácticas habituales era el secuestro de personas nobles para pedir un cuantioso rescate.

Lo que vamos a representar es el intento de un grupo de esos bandidos de secuestrar a una dama de la baja nobleza a fin de pedir un rescate por devolverla sana y salva.

La escaramuza empezará con una solemne procesión, encabezada por Doña Blanca de Villena, a la que acompaña su séquito de damas y su escolta, que traslada una presunta reliquia sagrada como regalo de pleitesía a los Reyes Ysabel y Fernando.

En mitad de la procesión, un grupo de bandidos encabezados por un siniestro personaje, intentará hacerse con Doña Blanca y con la reliquia. Su escolta, apoyada por el populacho, intentará repeler la agresión.

Pero no será suficiente. Un emisario tendrá que intentar romper las filas enemigas para huir hacia la fortaleza y dar la voz de alarma a las tropas que allí aguardan, para que socorran a las víctimas de los bribones. ¿Llegarán a tiempo de evitar este crimen?

Programa general de la Recreación.

Sábado 27 de junio de 2009.
17.30 Escaramuza.
19.00 Vida de campamento (Talleres, exposición de armamento, combates libres).
23.00 Jura de los Fueros.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Chinchilla 1488



Al-Yinyali era el nombre con que los musulmanes que poblaron la nuestra tierra de Castiella conocían la villa de Chinchilla.


En 1488, tras la campaña de Vera, y en camino hacia Valladolid, los Católicos Reyes, Don Fernando e Doña Ysabel detuviéronse en la muy fidelísima y Leal Ciubtad, para poner fin al conflicto que asolabala. Hallánbanse divididos sus nobles entre la lealtad a Don Juan de Pacheco, a la sazón Marqués de Villena, y los muy Católicos Reyes. Por eso es que, habiendo decidido ganarse la Ciubtad para su causa, detuviéronse los Reyes Católicos en su camino a ganar el favor de la ciudad.

Con haber sido la nuestra tierra cruce de caminos desde que el mundo es mundo, y soportado cabalgadas y fechorías tanto de moros como de cristianos, se hallaba como hoy, protegida por la Santa Hermandad, grupo de adustos soldados que velaban por evitar pillajes y otros desmanes. Hallábanse, a la par, asentados durante unos días en Chinchilla un grupo de soldados mercenarios, de los que dan su lealtad a quien les paga unas monedas y un les ofrece un sitio donde posar sus tiendas. Éstos andaban a la gresca con la milicia concejil, que tenía por orden proteger a la fidelísima ciubtad de males propios y ajenos.


Las huestes desfilaron por la ciubdad toda durante todo el día, recorriendo las sus calles cada cierto tiempo, para temor de malhechores y alegría de los niños que les vitoreaban a su paso.

En honor a la Real visita, se organizó un passo honrosso para divertimento de todos y ejercicio de las huestes allí alojadas.Se cuenta que poco antes de la hora de vísperas tarde hubo un notable hecho de armas, entre las facciones marquesinas y realistas que en el ciubdad vivían. Nobles y guerreros cruzaron las sus armas, venciendo al fin los que decían llamarse realistas, por ser defensores de la lealtad a los Reyes, y no al marqués.Bien entrada la noche, entraron los Reyes Católicos a caballo en la Plaza Grande de la ciubtad,. Gran boato les acompañaba, e iban escoltados por su Real Guardia. A ellos enfrentose el Alguacil, retándoles a no pasar si no juraban antes los fueros de la Ciubdad. Aviniéronse a ello nuestros monarcas, pues habían venido a buscar paz y no más guerras, con lo que la alegría de la Ciubtad fue grande y muy celebrada por todos esa noche.

Pasó la ciubdad una noche festiva, dado la importancia del hecho. Cantores y juglares, malabaristas, danzantes….. manifestaban así la alegría de tan importantes hechos.